Una vez más, la ciudad de Madrid es el lugar donde desembocan las corrientes artísticas de diversas partes del mundo. En esta ocasión, se ha renovado recientemente la muestra exhibida en la reconocida Galería Kreisler. Esta sala de arte, ubicada en la calle Hermosilla en pleno corazón de la capital española, se caracteriza por dar cabida a los más importantes pintores y escultores contemporáneos. Como no podía ser de otra forma, y siguiendo su propio estilo, esta vez la galería en cuestión, nos trae a uno de los más importantes artistas peruanos de los últimos tiempos, Fernando de Szyzlo.
En esta ocasión se exhiben en total 16 cuadros y una escultura que son lo mejor de la más reciente producción del octogenario artista. Sobre Szyzlo hay que destacar que pertenece a una de las más reconocidas familias limeñas y que inició su carrera como artista a la temprana edad de 20 años. Durante sus sesenta años de vida artística ha realizado más de 2500 cuadros que han sido exhibidos en muchos países como Venezuela, México, Colombia, Estados Unidos, entre otros.
Su intervención en todos los aspectos del arte en general ha sido siempre muy fructífera. Cabe resaltar que participó en el primer cortometraje de corte surrealista producido en el Perú. Además de de Szyzlo, participaron los más reconocidos poetas, narradores, pintores y otros artistas representativos de la generación del 50’. El nombre del cortometraje en cuestión es “Esta Pared no es Medianera”. En su momento, esta producción impactó al público en general por su propuesta diferente a los cánones artísticos de la época.
Muchas han sido las críticas que han caído sobre las obras de Szyzlo, las cuales siempre han sido bastante favorables. Los críticos españoles han calificado su obra como suprarrealista, ensoñadora y rara, pero bella al mismo tiempo.
Aparentemente, la línea entre la realidad y lo onírico en la obra del pintor peruano es bastante difusa, al igual que sus trazos. En la muestra se pueden apreciar el uso de colores muy atrevidos como lo son el púrpura y el rosado, sin embargo, el contraste que generan con las tonalidades oscuras, siempre presentes en sus obras, producen una armonía muy adormecedora.
Szyzlo afirma que en su obra existe una impronta muy fuerte del reconocido pintor holandés Rembrandt así como también del francés Delacroix. El artista asevera también que gran parte de sus cuadros los percibe como gloriosos fracasos, puesto que para él, la pintura es el arte de trasladar los sentimientos al lienzo, hazaña que muchas veces, no se puede alcanzar. De cualquier forma, se puede retomar la batalla con nuevos bríos para intentarlo una vez más, como afirma el pintor.
Fernando de Szyzlo también se ha manifestado en muchas ocasiones en torno a la pintura contemporánea. Según él, los pintores jóvenes no se esfuerzan mucho en plasmar lo que sienten, más bien sólo reinventan lo ya existente. Este acto en sí mismo es una tarea bastante sencilla puesto que se basa más que nada en un concepto tan efímero como lo es la moda y, cabe destacar en relación a eso lo que dijo Salvador Dalí: “moda es lo que pasa de moda”. En conclusión, las obras que siguen ese camino, están destinadas a caer en el olvido.
Por otro lado, el artista también ha expresado su opinión sobre el papel del curador en estos tiempos. Según Fernando de Szyzlo, lo curadores han tomado un importancia que no les corresponde y que llega a opacar a los mismos pintores. Un caso particular sería el que acontece en Lima, la capital del Perú. Allí se encuentra una de las galerías más importantes de la ciudad y que lleva el nombre de la curadora Lucía de la Puente. En pocas palabras este tipo de reconocimientos no hace otra cosa más que alejar al espectador de la obra, puesto que se asiste a la muestra tomando en cuenta el nivel y reconocimiento socioeconómico, del curador o curadora.
La exposición que ya se inició la semana pasada y que tiene lugar en la galería Kreisler estará vigente hasta el 7 de marzo. Sobre las paredes blancas de sus instalaciones se encuentran las obras de uno de los pintores más importantes del siglo pasado. Se trata de una oportunidad que no se puede dejar pasar.